domingo, julio 09, 2006

Armando Soler: "Yo soy un comediante"


Armando Soler, el entrañable Cholito, acaba de encontrarse con el único obstáculo insalvable en la vida, la muerte. La abrumadora lluvia de la tarde del miércoles 5 de julio en la capital cubana se llevó el cuerpo de un hombre alegre, vital, bonachón, querido por todos.

Hace unos meses, a propósito de haber ganado el Premio Nacional de Humor tuve la ocasión de entrevistarlo.




En la foto junto a otra grande del humor en Cuba, Maria de los Ángeles Santana.




(...)

YO SOY UN COMEDIANTE
Yimel Díaz Malmierca
Cholito se autotitula el hombre de los obstáculos. Muchos se le han presentado a lo largo de una carrera de 60 años. Una suma nada despreciable de imponderables ha puesto a prueba su espíritu en más de una ocasión, y su paciencia también. Esta misma entrevista ha sorteado virus de todo tipo, pero finalmente compartimos con los lectores una conversación que ajena a todo protocolo, sostuvimos en el capitalino apartamento de Armando Soler.

¿Cómo empezó su carrera de actor?

Empecé en la Compañía Española de Cuba Nicolás Rodríguez donde mi hermano, Rafael Soler, hacía de galán cómico. Yo iba con él y me daban pequeños papelitos. Más tarde, en 1945, entré en la Academia de Arte Dramático, y allí hice una obra con Violeta Casals.
Años después Mario Martínez Casado me llamó para que trabajara en la primera temporada de vodevill Teatro Alcázar: Él fue uno de mis primeros maestros.

¿Quiénes fueron los otros?

En el teatro lírico, Antonio Palacio, en la radio Oscar Luis López, y en realización Abel Ponce, todos confiaron mucho en mí, y por esas circunstancias de la vida, algunos son mucho más jóvenes que yo.

¿Cómo se define?

Yo soy un comediante. Al principio mi fuerte era hacer imitaciones de personajes cómicos. Luego trabajé en los programas Cascabeles Candado, La comedia del domingo, Estampas españolas y en Hogar Moderno, donde nació Cholito.
También me defino como autodidacta. Según los certificados de escolaridad solo tengo noveno grado, vencido en un curso de nivelación impartido por la hoy directora radial Moraima Osa a principios del triunfo de la Revolución para las personas que trabajábamos en el ICRT. Pero en realidad dinero que ganaba, dinero que invertía en comprar libros. Todavía hoy, con mis 80 años, sigo estudiando y es un consejo que le doy a todos…
También podría decir que soy director de actores, eso lo llevo en la sangre, lo estudié y me siento capaz de hacerlo. Es algo que disfruto mucho.

Cuénteme cómo nació Cholito.

Yo soy Cholito desde el año 1951. Su creador fue Francisco Bergara, que en esa época escribía tres programas: Cabaret Regalías, Cascabeles Candado, y Hogar Moderno, en este último nació Cholito a partir de un personaje que hice en Cascabeles Candado.
Consuelito Vidal y yo somos los novios eternos de Hogar Moderno. Ella era una pepilla de esas a las que no le convenía ningún galán, entonces me incluyeron a mi con un personaje distinto al resto, era apocado, tímido, un marqués, gente de alcurnia que se enamora de la pepilla y ella de él, pero como era tímido, no decía nada y eso era lo que más le gustaba a Consuelito.

Nunca le ha molestado que un personaje sustituya a la persona?

No, al contrario, a mi nadie me dice Armando…yo soy Cholito aunque ahora tiene un rival en la radio que es Facundo, el de Alegrías de sobremesa.
Una de esas oportunidades que agradezco a la vida fue la de hacer pareja con importantes actrices del momento como Rita Montaner.
Dicen que era una mujer muy enérgica. ¿Cómo fue su relación con Rita?
Rita fue mucha Rita… Yo hice de su esposo en su última obra, Fiebre de primavera, dirigida por Rubén Vigó. En una de las escenas yo enamoraba a una muchacha (Rosita Fornés) a espaldas de mi esposa. Siempre me daban una bofetada, pero en una de esas funciones nocturnas el golpe fue tan fuerte el golpe que perdí el habla, en ese momento entraba Rita en escena y se dio cuenta de que no podía hablar…
Ella, con esa maestría única, me tiró el capote, como se dice en teatro, es decir, me permitió hacer el mutis improvisando un bocadillo, algo así como “No me digas nada, lo sé todo, ya hablaremos más tarde…” Ese gesto se lo agradeceré eternamente.
Una vez nos encontramos en los Carnavales de Prado. Ella venía con un vestido azul precioso, una capa de visón… en fin, muy elegante, y en eso pasa la comparsa de “Las bolleras”, evolucionan frente a nosotros y la llaman. Ella, con vestido, capa y tacones, cruzó la valla y se puso a arrollar por todo Prado hasta Dragones. Un policía que al parecer no la reconoció, intentó detenerla. Ella se quitó un zapato y comenzó a golpearlo. El hombre tuvo que irse y dejarla arrollando con las Boyeras.

Parece que las mujeres han sido muy importantes en su carrera…

Sí, realmente han sido importantes. Podría mencionarte a Verónica Lynn, Maritza Rosales, a la misma Rita Montaner, pero hay tres actrices a las que les debo mucho: Consuelo Vidal, Rosa Fornés y María de los Ángeles Santana.
Rosita porque me permitió dirigirla en mi primer Teatro para televisión que fue en el año 1967. Se llamó La Loba y compartió la escena con Marta del Río y Lilia Monte. Maria fue mi premonitora. En mi tercera temporada en el Alcázar me dedicó una foto donde me pronosticaba una fecunda carrera. Luego hemos trabajado juntos muchas veces y hasta hicimos pareja en Los abuelos se rebelan
Y Consuelito…ella es la eterna novia de Cholito. Recuerdo que en medio de la fama de esa pareja que hicimos salió una foto en Bohemia donde estamos Amaury Pérez y yo, agarrándola cada uno por una mano. Finalmente, ella se casó con él y aquello no fue más que una broma.

¿Qué opina del humor cubano actual?

Los cubanos somos humoristas por naturaleza, pero en el sentido profesional yo los clasifico como cómicos, chistosos, y comediantes. Para mí hay tres grandes humoristas cubanos vivos: Churrisco, que hace estampas, Ulises Toirac que es cómico y Carlos Ruiz de la Tejera, que abarca todas las modalidades. Hay también algunos grupos pero casi todos son de lo que yo denomino chistosos.
Las comedias y los cuentos humorísticos son para los comediantes. Ahora mismo, Punto G, es un programa humorístico donde hay comediantes.
En Jura decir la verdad había cómicos haciendo humorismo, y en la serie norteamericana que están poniendo actualmente (Fulano y Mengano) son comediantes, igual que lo eran los británicos de hace unos años en George y Mildred.
Hay cierta tendencia en el humor a quedarse en los males superficiales de la sociedad cubana de hoy…
Exacto y en el cabaret se vuelven hasta groseros y chavacanes para lograr una risa…Yo prefiero lograr una sonrisa que no una carcajada, porque la sonrisa siempre es buena…Ríe y el mundo reirá contigo, llora y habrá alguien que te pregunte qué te pasa, pero siempre es mejor reir…
En el mundo de la comedia, ¿hasta dónde es permisible la improvisación?
Hay un ejemplo maravilloso acerca de eso y son los libretos de Alberto Luberta para el programa radial Alegrías de sobremesa, que toda Cuba conoce.
Luberta es un genio del diálogo. El lo crea y nosotros, los actores, lo recreamos, pero no tenemos licencia para improvisar, salvo Aurora a quien le queda muy bien todo el vernáculo, ella tiene una gracia natural envidiable.

Muchos desconocen su carreta en el teatro…

Desdichadamente sí, no obstante yo aparezco en el libro de José Antonio Gonzáles editado en 1960 como director teatral para la sala del Patronato del Teatro, y la Idal, que pertenecía a Idalberto Delgado y que estaba en el edificio del Retiro Odontológico, hoy sala Talía de la Facultad de Economía.
Antes había sido luminotécnico, attrezzista, en el Hubert de Blank, hice el engranaje eléctrico y dirigí la primera obra infantil que se presentó en la sala. Se llamó Cuentos de Navidad

Cuando decidió hacerse actor, a qué aspiraba?

Yo, en realidad, era mecánico dental y fui al teatro llevado por la mano de mi hermano como ya te conté.
Mi padre y mi otro hermano, el mayor a quien llamában el rey de las prótesis y que fue condecorado por Fidel dos veces con la orden Finaly, me enseñaron a no ambicionar nada, lo mío es de todo el mundo, pero también me educaron en los deseos de llegar a ser…, esa fue la razón por la que me esforcé y estudié tanto.
Yo empecé limpiando el taller de mi hermano, luego fui mensajero, aprendiz y finalmente operario y dueño de departamento. En eso gané dinero y me sirvió para ir a la Academia de Arte y al teatro. Hice prótesis hasta que comenzaron a pagarme como actor y para que veas lo que es la vida, de ese mundo solo me acuerdo cuando me pongo o quito mi prótesis.

Aquí dice que usted es miembro de la Cruz Roja Cubana desde el 28 de diciembre de 1965. ¿Cómo es eso?

Desde ese año soy miembro de la Cruz Roja, estudié el curso de primeros auxilios, me gradué como instructor y luego fui a muchas concentraciones populares de esa época con mi ambulancia a atender desmayados y casos de ese tipo…

Solo falta que me enseñe un carnet de la asociación de pesca submarina…

Bueno yo salgo a veces a ver qué pesco…