por Yimel Díaz Malmiercafotos Reno Massola
A algunos de sus gestores les parece que fue ayer
cuando los llamaron y les propusieron trabajar en una nueva televisora. A Olga, en cambio, una maestra jubilada que pasa gran parte de su tiempo frente al televisor, el proyecto del Canal Habana (CH) se le ha colado tan adentro en sus preferencias que Rolando Almirante y Julio Acanda, dos de los nombres de periodistas y conductores que más recuerda, le parecen viejos conocidos.
Y es que eso es parte de la magia de la televisión, crear una relación entre emisores y receptores que a veces es de proximidad y en algunos casos puede llegar a la dependencia. Hacer televisión implica entonces un acto responsable, de compromiso ético y estético con los televidentes del cual la gente de CH ha dado pruebas en su primer año de existencia.
De reportera a directora
Amada Montano añora su vida de reportera. Durante 20 años se entregó a esa profesión con el mismo ímpetu que desde hace dos conduce las riendas, primero de CHTV, de la que además fue fundadora, y luego del Canal Habana.
-¿Cuánto hay del Amada en el CH?
“No me gusta personalizar, prefiero la toma de decisiones en colectivo; así es como trabajamos en este lugar donde se fundó la televisión cubana el 24 de octubre de 1950, por eso nos asiste la historia y la voluntad revolucionaria de fundar.
“Somos los herederos de CHTV, la televisora de la capital que trabajó durante 15 años, ella fue el embrión que ahora ensanchó sus horizontes para intentar llegar a las dos Habanas con una programación mucho más amplia y diversa.
“Nosotros hemos sido además una especie de prueba piloto del sistema que está implantando el ICRT en todo el país en el cual los canales provinciales se convierten en la quinta opción televisiva a partir de una proyección identitaria, comunitaria y participativa que no pierde de vista la frescura, la inmediatez, el sentido de la televisión como espectáculo y el uso de la investigación como concepto.”
-¿Cómo diseñan ustedes la programación?
“Nosotros no le tememos a la competencia aunque reconocemos que es fuerte. Lo primero que hicimos cuando asumimos la idea de crear un nuevo canal fue estudiar detenidamente cada una de las propuestas de los ya existentes y encontramos puntos débiles. De ahí salieron algunas de nuestros programas musicales únicos de su tipo, como Música del mundo, y cinematográficos, como X Distante que proyecta animados para adultos.
“Sabemos que Cubavisión, Tele Rebelde y los dos Educativos tienen mayor arraigo entre la población pues llevan más tiempo al aire, cuentan con un personal experimentado y están montados sobre el sistema de promoción de la televisión nacional, pero no nos amilanamos por eso. Aquí trabajamos con gente muy joven y talentosa y con los menos jóvenes también ávidos por transmitir sus experiencias.
“Recientemente fuimos declarados centro docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana y eso es maravilloso. Esos muchachos, que vienen a hacer sus prácticas o que nos llegan recién graduados, traen ideas, energía y deseos de trabajar y eso es insustituible.
“Para el diseño de la programación también nos apoyamos en el Centro de Investigaciones Sociales del ICRT. En este primer año de trabajo hemos realizado tres estudios de teleaudiencia y los resultados nos indican que seis de cada 10 encuestados ve el CH y que el primero de los argumentos de quienes no nos sintonizan, es que no reciben la señal.
Resultado de esa investigación realizada en el mes de enero se afirma que de toda la propuesta, de la cual el 73 por ciento es nacional nacional, las personas prefieren los facturaros propios….
“Otro indicador que hemos evaluado es el nivel de aceptación de los programas propios que representan el 54 por ciento de los que ofrecemos. En este sentido los resultados también son favorables pues de toda la propuesta, las personas prefieren los facturados por nosotros. Entre las mujeres los más vistos son Triángulo de la Confianza, Habana Noticiario y Hola Habana. Entre los hombres repiten Hola Habana, y Habana Noticiario, y también gustan de La jugada
perfecta y las películas.
- Luego de un año de trabajo, ¿qué los distingue del resto de los canales cubanos?
“Nosotros aspiramos a marcar la diferencia a partir de una televisora de proximidad que hace énfasis en la identidad. Desde el principio cuidamos el perfil y contenido de los programas, el diseño de caracteres, la escenografía, la música, el uso de los colores, la visualidad, el sello de los conductores… todo, de manera que cuando nos sintonicen la gente sepa que está viendo CH.
“Tratamos de romper la relación jerárquica entre emisor y receptor, en realidad más que imponer ideas, queremos compartirlas y que las personas se sientan identificadas con los temas que abordamos, en ese sentido creamos recientemente los Comités de Teleespectadores con los cuales se establecerá una vía expedita de retroalimentación que pretende extenderse por los centros de trabajo, escuelas, círculos de abuelos, etc y ante los que deberemos, incluso, rendir cuentas.
“Tenemos además un Grupo de Análisis integrado, en su mayoría, por especialistas de la revista Bohemia, uno de los medios cubanos con más experiencia en investigaciones sociológicas, que aportan ……an los contenidos de nuestros programas.
-¿Están preparados para continuar el desarrollo del CH aún cuando les falte el empuje primero que otorga la novedad?
“Ciertamente estamos en una espiral, como las que dibuja Fabelo, que evoluciona pero que en determinado momento se detiene y hasta puede retroceder. Es lo natural. Pero en ese momento es cuando hay que acudir a la voluntad de crecerse y estar seguro que uno está actuando, junto a todas las herramientas científicas de que disponemos, el compromiso político y con el corazón, pues ya sabemos que los esencial es invisible a los ojos.
“Ya te hablé de las investigaciones, esa es una fuente importante para decirnos cómo vamos, pero además tenemos el grupo de creación integrados por directores y realizadores que evalúan los nuevos proyectos y los guiones. En ocasiones se convierten en verdaderos talleres tal como ocurrió con la discusión del programa cero de El selecto club de la neurona intranquila, un humorístico de participación que tiene prevista su salida al aire para el verano.
-¿Volverá al periodismo alguna vez donde ganó más de 50 premios y menciones en sus 22 años de trabajo y que durante seis años fue Vanguardia Nacional?
“Extraño el ejercicio activo de la profesión, pero desde la dirección también se aporta. Es cierto que extraño a mis compañeros del sistema informativo pero el reto de crear aquí la gran familia de Canal Habana me apasiona y estaré donde consideren que soy necesaria.
Ahora mismo intento terminar mi maestría en ciencias de la comunicación cuyo tema es, por supuesto, el Canal Habana; pero no sería sincera si te niego que esta misión también la disfruto. Es cierto que es difícil y que a veces pierdes los estribos, que te agobias, pero se aprende; aquí he dejado de ser yo para ponerme en función del colectivo. Eso, indiscutiblemente, te conduce, como ser humano, a otra dimensión.”
¿Señal fantasma?
El ingeniero Carlos Ladrón de Guevara Valdés, jefe técnico del CH no tiene consuelo cuando le recuerdan que la suya es una señal fantasma para muchos habaneros:
“Después de tantos recursos invertidos para fundar el CH y de tanto esfuerzo para realizar los programas, no puedo conformarme con que existan áreas a donde no lleguemos, ese ha sido un tema de grandes discusiones y largas reuniones. Afortunadamente todo indica que finalmente los compañeros de Radiocuba, junto a nuestros técnicos y los del ICRT, encontramos la raíz del problema.”
Según las investigaciones de campo realizadas, se trata, en primer lugar, del estado crítico de algunas antenas, con contactos y bajantes calcinados. A veces se emplean cables inadecuados, o muy largos que enrollados atenúan la señal. También se detectaron problemas en los adaptadores o cachimbas, como popularmente se les conoce.
Según el ingeniero Julio González, director técnico de los telecentros del país, las soluciones más difíciles están donde no se dispone de antenas diseñadas para captar la señal de UHF (banda ancha por sus siglas en inglés, Ultra High Frecuency) desde donde se transmite CH (canal 27). En estos casos se necesita de antenas omnidireccionales que ya se están fabricando.
González aseguró que estos 12 meses de vida del CH han servido además para probar la autonomía en la transmisión de los canales provinciales: “El 70 por ciento de la población urbana de Cuba cuenta hoy con una quinta opción televisiva, no con la amplitud de programación del CH, que habitualmente tiene 8 horas, sino con una hora y media entre semana y seis los viernes, sábados y domingos, pero éstas se irán incrementando paulatinamente.”
Más allá de aniversarios y resultados, el CH tiene el encanto de toda gesta fundacional. Crear un medio de comunicación es una obra trascendente si se compromete en ello el alma de sus gestores. Ser testigos de ese nacimiento es también un privilegio que disfrutamos por estos tiempos los habaneros.