miércoles, febrero 14, 2007

Rock argentino en La Habana

El pasado año el rock argentino cumplió 40 años y entre los diversos modos de celebrar el hecho estuvo hacer un disco que finalmente debió ser doble para acoger 27 temas y reclama una segunda y terceras partes ante tanto arte que quedó fuera.

Este proyecto, titulado 40 años de rock argentino, Escúchame entre el ruido, fue diseñado, coordinado y dirigido por uno de los músicos argentinos más talentosos de la actualidad, Lito Vitale, quien se declara deudor del género: “Nací y crecí oyendo rock y aunque no es la música que hago actualmente sigo siendo su escucha”, afirmó.

Lito escogió los temas según su criterio personal, según afirmó este viernes en La Habana, y luego invitó a algunas de las figuras cultivadoras del género a que cantaran, no sus temas, sino los de otros, en un cruzamiento que no tenía otra intención que homenajear esas cuatro décadas de resistencia cultural y de buena música.

De las decenas de artistas invitados al disco, una parte viajó a Cuba integrando la delegación argentina que participa en la XVI Feria Internacional del Libro que por estos días se celebra en la capital y que durante el mes de marzo recorrerá 40 ciudades del país.

La idea era hacer en La Habana una presentación especial del disco para lo cual cedieron los derechos a la empresa discográfica

EGREM, y organizar un concierto similar a los realizados en la Argentina cuando salió Escúchame entre el ruido.

Finalmente este sábado fue la cita en la Tribuna Antimperialista José Martí bajo una pertinaz llovizna desafiada por miles de seguidores de este rock cuya virtud, que no la única, fue apropiarse de un ritmo, aparentemente ajeno, para diluirlo en las diversas expresiones de la cultura nacional.

El concierto fue preciso. Cada tema y figura invitada argumentó por sí sola su presencia en este proyecto homenaje. El público, en primera fila argentinos que estudian en la Isla o que están de paso, disfrutó hasta la lluvia pero no quedó satisfecho. Ante el anuncio del fin pidieron otra, y otra más, y otra más… y quizás todavía estaríamos allí…

Pero aun queda música argentina por disfrutar en estos días de Feria. Los atardeceres en la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, sede de la que se ha bautizado como fiesta de las palabras, estarán amenizados en casi todas las jornadas por algunas de las figuras del concierto de este sábado donde presentarán parte de su repertorio personal.

Pendiente, además, la presentación de Laura Peralta, cantante e investigadora del noroeste argentino quien llevará a una escuela cubana una muestra de uno de los proyectos de corte social gestados por el actual gobierno de Nestor Kichner, Música de Todos, cuyo propósito es divulgar en los centros docentes las culturas originarias de ese país.

Otro de esos proyectos gubernamentales que serán mostrados en Cuba es Música en las fábricas, mediante el cual se generan acontecimientos culturales en los centros laborales que estimulan el desarrollo y disfrute del hecho artístico. El representante en esta ocasión será el destacadísimo pianista Miguel Ángel Estrella, quien se presentará en una empresa agrícola cubana ubicada en las afueras de la capital y será el encargado además de la jornada de clausura en un concierto que promete trascender. Tocará acompañado por su coterráneo Pablo Mainetti (bandoneón) y la cubana Orquesta Sinfónica Nacional, todos dirigidos por otro argentino, Fabián Bertero.

Nunca antes un país invitado de honor a una Feria Internacional del Libro de las que organiza Cuba cada año, había respondido con una delegación tan diversa desde el punto de vista cultural y de tan alto nivel artístico como lo ha hecho la Argentina en esta edición XVI.

Estos primeros días dan fe de ello. La presencia de importantes figuras de la literatura y la música de esa nación sudamericana desde el irreverente novelista y ensayista David Viñas, los escritores y periodistas Noé Jitrik y Stella Calloni, el diputado Miguel Bonasso…, los músicos, los actores, entre los que se destacan Graciela Dufau y la Compañía El Globo, incluidos también en el programa artístico, han remontado los propósitos de esta Feria a lo que en realidad muchos cubanos aspiramos, la conjunción de artes en aras del mejoramiento humano.

En el concierto de este sábado en la Tribuna Antimperialista se presentaron Juan Carlos Baglietto, Lito Vitale, Liliana Vitale, Pedro Aznar, Hilda Lizarazu, Horacio Fontova, Claudia Puyó, Palo Pandolfo, David Lebón, Héctor Stara, Ulises Butrón, Adrián Abonicio, y Rubén Goldín, entre otros.

martes, febrero 06, 2007

V Festival Internacional de Música Antigua Esteban Salas: Revivir música y escena

El venidero 24 de febrero el mundo celebró el 400 aniversario del estreno de la que está considerada como una de las primeras óperas, L’Orfeo, de Claudio Monteverdi. A esta conmemoración y en general a la música escrita para la escena en los tiempos que antecedieron al teatro y a la ópera, se dedicó el V Festival Internacional de Música Antigua Esteban Salas que tuvo lugar entre el 27 de enero y el 3 de marzo.

Este evento, que cada año organiza la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y su Conjunto de Música Antigua Ars Longa, incluyó en su programa obras precursoras del arte lírico, además de danzas y canciones medievales, música sacra y profana, así como piezas instrumentales que se tornan verdaderos desafíos al virtuosismo de sus intérpretes.

En el concierto inaugural Ars Longa interpretó Festino, comedia madrigalesca del italiano Adriano Banchieri (Bolonia, 1567-1634), en el hemiciclo del Palacio de Gobierno, añosa edificación de imponente arquitectura que actualmente ocupa el Poder Popular (gobierno) del municipio Habana Vieja y que fue estrenado en esta ocasión como escenario de sucesos culturales.

Según Teresa Paz, directora de Ars Longa, Festino consta de unos 20 madrigales de diferentes temáticas de fácil comprensión en los cuales la música predomina sobre los textos, siempre muy cortos y sencillos. Se destaca además por el uso de máscaras y vestuarios adecuados a la época. En su montaje Ars Longa precisó de la colaboración del grupo de teatro cubano El ciervo encantado, de la directora Nélida Castillo y del grupo danzario Retazos, conducido por la ecuatoriana residente en Cuba, Isabel Busto.

El estreno mundial de Festino tuvo dos presentaciones, una para invitados especiales al Festival y la otra fue abierta al público y gratuita.

El resto de los conciertos realizados, 16 en total, tuvieron por sede ocho locaciones ubicadas en el casco histórico de la Habana colonial: Iglesia de Paula, Convento de San Francisco de Asís, Palacio de Gobierno, Oratorio de San Felipe Neri, Palacio del Conde de Cañongo, Casa Carmen Montilla, Plaza de Armas y Centro Hispano-Americano de Cultura, en las cuales se revivió la música y el ambiente de las fiestas profanas que se celebraban en los antiguos templos y palacios de Cuba, América y Europa.

En el Aula Magna del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana fueron impartidas tres conferencias magistrales por los destacados profesores Piotr Nawrot (Polonia/Bolivia), María Antonia Virgili (España) y Francois Dolmetsch (Inglaterra/Colombia), invitados especialmente al Festival, y presentaron el CD Decir lo que el alma siente, del proyecto infantil Pequeñas Huellas, grabado durante el III Festival Esteban Salas, y el séptimo libro de la colección Música sacra de Cuba, siglo XVIII, "Esteban Salas y la capilla de música de la Catedral de Santiago de Cuba. Varia en latín y castellano", de la musicóloga y una de las coordinadoras de este Festival, Miriam Escudero.

El Conjunto de Música Antigua Ars Longa de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana fue creado por Teresa Paz y Aland López en 1994, desde entonces se ha dedicado a la interpretación, estudio e investigación de diferentes épocas y estilos desde la Edad Media hasta el Barroco. En sus conciertos presta especial atención a puesta en escena donde combina la música con la danza, el teatro y las artes plásticas. Desde 1995 su labor está vinculada al proyecto de restauración y rescate del patrimonio cultural cubano de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Canal Habana: voluntad de fundar

por Yimel Díaz Malmierca
fotos Reno Massola

A algunos de sus gestores les parece que fue ayer cuando los llamaron y les propusieron trabajar en una nueva televisora. A Olga, en cambio, una maestra jubilada que pasa gran parte de su tiempo frente al televisor, el proyecto del Canal Habana (CH) se le ha colado tan adentro en sus preferencias que Rolando Almirante y Julio Acanda, dos de los nombres de periodistas y conductores que más recuerda, le parecen viejos conocidos.

Y es que eso es parte de la magia de la televisión, crear una relación entre emisores y receptores que a veces es de proximidad y en algunos casos puede llegar a la dependencia. Hacer televisión implica entonces un acto responsable, de compromiso ético y estético con los televidentes del cual la gente de CH ha dado pruebas en su primer año de existencia.

De reportera a directora

Amada Montano añora su vida de reportera. Durante 20 años se entregó a esa profesión con el mismo ímpetu que desde hace dos conduce las riendas, primero de CHTV, de la que además fue fundadora, y luego del Canal Habana.

-¿Cuánto hay del Amada en el CH?

“No me gusta personalizar, prefiero la toma de decisiones en colectivo; así es como trabajamos en este lugar donde se fundó la televisión cubana el 24 de octubre de 1950, por eso nos asiste la historia y la voluntad revolucionaria de fundar.

“Somos los herederos de CHTV, la televisora de la capital que trabajó durante 15 años, ella fue el embrión que ahora ensanchó sus horizontes para intentar llegar a las dos Habanas con una programación mucho más amplia y diversa.

“Nosotros hemos sido además una especie de prueba piloto del sistema que está implantando el ICRT en todo el país en el cual los canales provinciales se convierten en la quinta opción televisiva a partir de una proyección identitaria, comunitaria y participativa que no pierde de vista la frescura, la inmediatez, el sentido de la televisión como espectáculo y el uso de la investigación como concepto.”

-¿Cómo diseñan ustedes la programación?

“Nosotros no le tememos a la competencia aunque reconocemos que es fuerte. Lo primero que hicimos cuando asumimos la idea de crear un nuevo canal fue estudiar detenidamente cada una de las propuestas de los ya existentes y encontramos puntos débiles. De ahí salieron algunas de nuestros programas musicales únicos de su tipo, como Música del mundo, y cinematográficos, como X Distante que proyecta animados para adultos.

“Sabemos que Cubavisión, Tele Rebelde y los dos Educativos tienen mayor arraigo entre la población pues llevan más tiempo al aire, cuentan con un personal experimentado y están montados sobre el sistema de promoción de la televisión nacional, pero no nos amilanamos por eso. Aquí trabajamos con gente muy joven y talentosa y con los menos jóvenes también ávidos por transmitir sus experiencias.

“Recientemente fuimos declarados centro docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana y eso es maravilloso. Esos muchachos, que vienen a hacer sus prácticas o que nos llegan recién graduados, traen ideas, energía y deseos de trabajar y eso es insustituible.

“Para el diseño de la programación también nos apoyamos en el Centro de Investigaciones Sociales del ICRT. En este primer año de trabajo hemos realizado tres estudios de teleaudiencia y los resultados nos indican que seis de cada 10 encuestados ve el CH y que el primero de los argumentos de quienes no nos sintonizan, es que no reciben la señal.

Resultado de esa investigación realizada en el mes de enero se afirma que de toda la propuesta, de la cual el 73 por ciento es nacional nacional, las personas prefieren los facturaros propios….

“Otro indicador que hemos evaluado es el nivel de aceptación de los programas propios que representan el 54 por ciento de los que ofrecemos. En este sentido los resultados también son favorables pues de toda la propuesta, las personas prefieren los facturados por nosotros. Entre las mujeres los más vistos son Triángulo de la Confianza, Habana Noticiario y Hola Habana. Entre los hombres repiten Hola Habana, y Habana Noticiario, y también gustan de La jugada perfecta y las películas.

- Luego de un año de trabajo, ¿qué los distingue del resto de los canales cubanos?

“Nosotros aspiramos a marcar la diferencia a partir de una televisora de proximidad que hace énfasis en la identidad. Desde el principio cuidamos el perfil y contenido de los programas, el diseño de caracteres, la escenografía, la música, el uso de los colores, la visualidad, el sello de los conductores… todo, de manera que cuando nos sintonicen la gente sepa que está viendo CH.

“Tratamos de romper la relación jerárquica entre emisor y receptor, en realidad más que imponer ideas, queremos compartirlas y que las personas se sientan identificadas con los temas que abordamos, en ese sentido creamos recientemente los Comités de Teleespectadores con los cuales se establecerá una vía expedita de retroalimentación que pretende extenderse por los centros de trabajo, escuelas, círculos de abuelos, etc y ante los que deberemos, incluso, rendir cuentas.

“Tenemos además un Grupo de Análisis integrado, en su mayoría, por especialistas de la revista Bohemia, uno de los medios cubanos con más experiencia en investigaciones sociológicas, que aportan ……an los contenidos de nuestros programas.

-¿Están preparados para continuar el desarrollo del CH aún cuando les falte el empuje primero que otorga la novedad?

“Ciertamente estamos en una espiral, como las que dibuja Fabelo, que evoluciona pero que en determinado momento se detiene y hasta puede retroceder. Es lo natural. Pero en ese momento es cuando hay que acudir a la voluntad de crecerse y estar seguro que uno está actuando, junto a todas las herramientas científicas de que disponemos, el compromiso político y con el corazón, pues ya sabemos que los esencial es invisible a los ojos.

“Ya te hablé de las investigaciones, esa es una fuente importante para decirnos cómo vamos, pero además tenemos el grupo de creación integrados por directores y realizadores que evalúan los nuevos proyectos y los guiones. En ocasiones se convierten en verdaderos talleres tal como ocurrió con la discusión del programa cero de El selecto club de la neurona intranquila, un humorístico de participación que tiene prevista su salida al aire para el verano.

-¿Volverá al periodismo alguna vez donde ganó más de 50 premios y menciones en sus 22 años de trabajo y que durante seis años fue Vanguardia Nacional?

“Extraño el ejercicio activo de la profesión, pero desde la dirección también se aporta. Es cierto que extraño a mis compañeros del sistema informativo pero el reto de crear aquí la gran familia de Canal Habana me apasiona y estaré donde consideren que soy necesaria.

Ahora mismo intento terminar mi maestría en ciencias de la comunicación cuyo tema es, por supuesto, el Canal Habana; pero no sería sincera si te niego que esta misión también la disfruto. Es cierto que es difícil y que a veces pierdes los estribos, que te agobias, pero se aprende; aquí he dejado de ser yo para ponerme en función del colectivo. Eso, indiscutiblemente, te conduce, como ser humano, a otra dimensión.”

¿Señal fantasma?

El ingeniero Carlos Ladrón de Guevara Valdés, jefe técnico del CH no tiene consuelo cuando le recuerdan que la suya es una señal fantasma para muchos habaneros:

“Después de tantos recursos invertidos para fundar el CH y de tanto esfuerzo para realizar los programas, no puedo conformarme con que existan áreas a donde no lleguemos, ese ha sido un tema de grandes discusiones y largas reuniones. Afortunadamente todo indica que finalmente los compañeros de Radiocuba, junto a nuestros técnicos y los del ICRT, encontramos la raíz del problema.”

Según las investigaciones de campo realizadas, se trata, en primer lugar, del estado crítico de algunas antenas, con contactos y bajantes calcinados. A veces se emplean cables inadecuados, o muy largos que enrollados atenúan la señal. También se detectaron problemas en los adaptadores o cachimbas, como popularmente se les conoce.

Según el ingeniero Julio González, director técnico de los telecentros del país, las soluciones más difíciles están donde no se dispone de antenas diseñadas para captar la señal de UHF (banda ancha por sus siglas en inglés, Ultra High Frecuency) desde donde se transmite CH (canal 27). En estos casos se necesita de antenas omnidireccionales que ya se están fabricando.

González aseguró que estos 12 meses de vida del CH han servido además para probar la autonomía en la transmisión de los canales provinciales: “El 70 por ciento de la población urbana de Cuba cuenta hoy con una quinta opción televisiva, no con la amplitud de programación del CH, que habitualmente tiene 8 horas, sino con una hora y media entre semana y seis los viernes, sábados y domingos, pero éstas se irán incrementando paulatinamente.”

Más allá de aniversarios y resultados, el CH tiene el encanto de toda gesta fundacional. Crear un medio de comunicación es una obra trascendente si se compromete en ello el alma de sus gestores. Ser testigos de ese nacimiento es también un privilegio que disfrutamos por estos tiempos los habaneros.

viernes, febrero 02, 2007

Rosita Fornés: "El público es lo que me mantiene viva"

Por Yimel Díaz Malmierca

Dice Rosita, la Fornés de todos los cubanos, que desde los 25 prefiere olvidar la fecha en que cumple años. Esta quimera, medio en serio y medio en broma, es una de las pocas que su público no le aprobaría. Su presencia en la escena cubana desafía el tiempo y sus admiradores agradecen que así sea.

En su paso por la vida, Rosalía Palet Bonavía (11/02/1923), ha dejado una estela de absoluto dominio de la belleza como concepto y de la franqueza como conducta.

Si pudiera manipular el tiempo, ¿qué etapas de su vida saltaría y a cuáles regresaría siempre?

Yo tengo que darle gracias a la vida, estoy satisfecha. En cada etapa he vivido momentos interesantes y la vida me ha compensado los contratiempos. Empecé a trabajar desde los quince años como una aficionada en el aquel programa de La corte suprema del arte y desde entonces no paré de hacerlo. He llegado a estas alturas de mi vida y sigo trabajando. Tengo días en que estoy en mi casa, como es natural, pero siempre me están proponiendo e invitando a que me presente en las provincias…

¿No se cansa usted?

No, no, no me canso. Hago solo lo que debo de hacer.

En mi vida artística cultivé muchos géneros, no me dediqué a una especialidad, y aprendí que no puedes afrontar lo mismo cuando tienes 20, 25, 30 años que a los 80. Uno tiene que aprender a identificar lo que ya no le pega, eso es sentido común que es el menos común de los sentidos.

¿Qué hace para cuidarse la voz?

No hago nada, solo calentarla un poco cuando voy a trabajar. La voz es un músculo que tienes que ejercitar y hace bien estar cantando cada vez que puedas. Claro, también llevo una vida tranquila, no fumo, no tomo y no grito. Eso siempre es importante.

Desde muy joven usted desafió los prejuicios de su época optando por una profesión en la cual las mujeres no siempre eran bien vistas…

Es cierto, era muy joven, y trabajo me costó convencer a mis padres de que me dejaran cantar en público. Mi padre decía que yo era una señorita decente y que entre los artistas había de todo.

Cuando finalmente pude presentarme en La corte… y gané, vinieron a proponerme un contrato. Mi padre nuevamente dijo no. “Pero Papá, si a mí lo que me gusta es cantar y hasta me han dado un premio”, le reclamé casi llorando. A pesar de eso permaneció inflexible hasta que unos amigos de la familia lo convencieron. Eso sí, cada vez que iba a los ensayos, iba acompañada por mi tía, mi mamá o por él mismo. Sola nunca. Afortunadamente hoy las cosas han cambiado mucho.

Pero en ocasiones las mujeres se le sigue reservando una función decorativa y se les subestima el talento…

Bueno, sí, la mujer sigue siendo decorativa. El público agradece que la que salga a cantar tenga una buena voz y también una cara y un físico bonito. Eso ayuda a las mujeres y también a los hombres. Yo, a lo largo de mi carrera, vi cantantes, sobre todo en el género lírico, que tenían voces extraordinarias pero que físicamente no eran atractivos. Eso les impidió llegar a donde merecían.

Pero hay otro elemento que es también muy importante, el carisma, el ángel que les abre las puertas del triunfo a personas que no son precisamente hermosas.

¿Cuál ha sido su principal virtud?

A mí me ha ayudado mucho tener carisma, ángel. Nunca me he creído una primerísima voz. Es agradable si se quiere, y llega a las notas que tiene que llegar en dependencia del género, pero no me he creído mejor que nadie aunque sí he puesto mi corazón en todo lo que he hecho. Me exijo mucho a mí misma. A veces he salido al escenario y he tenido fallos que la gente no ha notado y me han dado un ovación. En esos casos siempre estoy conciente de que no me la merezco, pero ha funcionado el ángel, el carisma…

Yo he adorado mi profesión, me he entregado en cuerpo y alma, pero estoy conciente de que ya no debo hacer ciertas cosas. Mi público me recibe siempre con ovaciones y eso lo agradezco con el corazón, la vida y el alma. Eso es lo que me mantiene viva.

¿Qué personas marcaron su vida?

Siempre fui muy temerosa y analítica sobre lo que podía y debía hacer, por eso agradezco mucho la demostración de confianza que tuvieron en mis inicios los maestros Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig, dos glorias de la música cubana. Ellos me escucharon, me halagaron me estimularon y fueron muy importantes en mi carrera…

También trabajé con otro maestro extraordinario, Adolfo Guzmán, y con el maestro Rodrigo Prats quien me dirigió en muchas zarzuelas y operetas. Cuando tenía dudas sobre cierto pasaje me tranquilizaba: “No te preocupes, solo mira mi batuta y tú verás que todo sale bien”

Esa confianza depositada en mí cuando aún era una principiante influyó definitivamente en mi carrera y en mi conducta como artista.

¿Le hubiera gustado dedicarse a alguna otra profesión?

No. Yo quise ser artista desde que tuve uso de razón. Me acuerdo que un tío me regaló en unos Reyes Magos un piano de juguete. Era blanco, precioso, con su banquetita ajustada para mi tamaño. Recuerdo que me encantó y que me pasaba el día tocándolo.

Otro de mis juegos preferidos era ponerme melenas largas con telas amarradas en la cabeza. Luego me sentaba con pose e inventaba canciones o repetía melodías que conocía…

Recuerdo que mi padre, como no podía pagarme una carrera universitaria, aspiraba a que al menos terminara el bachillerato y estudiara mecanografía, taquigrafía, inglés y que luego trabajara en una oficina. Nunca pude complacerlo.

Además del cariño del público, usted ha recibido muchos premios y reconocimientos institucionales a lo largo de su carrera…

Tengo un cuarto donde mi hija, Rosa María, y Tania, la hija de Armando, han colocado trofeos, reconocimientos, diplomas… yo lo llamo el cuarto del culto a la personalidad. Luego de la gira que hice hace tres años tuve que poner algunos en el comedor pues ya no me caben en esa habitación.

Todos esos reconocimientos son muy bonitos, los premios nacionales de teatro, de radio, de televisión y de música los agradezco mucho y los veo como un reconocimiento por los muchos muchos años que llevo trabajando.

Ahora que ha realizado su sueño de ser artista. ¿Cómo le gustaría que la recordaran?

¿Cuándo yo falte? Pues me gustaría que me recordaran como una artista agradecida, he tenido a lo que aspira cualquier creador, el cariño del pueblo. Uno puede estudiar mucho y ser bueno, pero lo que nos sostiene es el calor y el cariño que te demuestra el público cada vez que te presentas ante él. Eso es lo que te hace sentirte viva y te persuade de que vale la pena lo que hayas sacrificado para logarlo.

Hemingway regresa a Vigía

Por Yimel Díaz Malmierca
fotos Reno Massola y
Finca Vigía


Algunos aseguran que el espíritu de Ernest Hemingway (1899-1961) nunca se ha ido de Finca Vigía. Lo han visto flotando sobre el atajo que conduce a la casona; sentado junto a la piscina; frente a la tumba de sus fieles perros; o vagando por su dormitorio-despacho hasta la amplia ventana que se abre sobre un verde inmenso con la bulliciosa Habana y el mar en el horizonte.
Toda esta mística ha creado una leyenda acerca de la presencia en Cuba de uno de los más trascendentales na
rradores del siglo XX. Papá, como también le conocieron, encontró aquí tranquilidad de espíritu y cuerpo para entregarse a la literatura; y también amigos, historias y personajes que alimentaron sus novelas.
Finca
Vigía es para muchos “hemingwayanos” el sitio que más testimonio brinda de su paso por la vida. La arquitectura y la ubicación geográfica de la casa lo sedujeron en 1939, cuando a propuesta de su esposa de entonces Martha Gelburn, decidió alquilarla.
Un año más tarde se verifica su primera prueba de gratitud con el lugar: parte del dinero ganado por la puesta fílmica de ¿Por quién doblan las campanas?, novela que terminó de escribir precisa
mente en la finca, los destinó a pagar los 18 500 dólares que le pedía Joseph D´Onos Duchamp por la propiedad. Desde entonces, y por más de dos décadas, Vigía fue su hogar.
Allí construyó un bungalow para las visitas y una torre co
n una habitación en los bajos donde se hospedaban sus 57 gatos y otra en lo alto, ventosa e iluminada, donde su cuarta esposa, Mary Welsh, lo imaginaba tecleando historias. Finalmente el salón resultó demasiado silencioso para el gusto del escritor y regresó a su despacho de siempre donde escribía de pie y descalzo, parado sobre la piel de un antílope joven cazado por Mary.





Allí atesoran más de 9 mil libros, revistas y folletos hojeados en algún momento por Hemingway, más de 3 mil 500 fotos, manuscritos, mecanuscrit
os, cartas, su colección personal de obras de arte, sus trofeos de caza, sus ropas, sus armas de fuego, sus avíos de pesca …














Allí descansa también el Pilar, detrás de la piscina, bien conservado, como listo para echarse nuevamente a la mar, fiel al pacto que lo sentenció a quedar varado para siempre cuando uno de sus tripulantes faltara.








Gregorio Fuentes, el entrañable amigo, el Capitán del Pilar tampoco navegó nunca más. Él legó la propiedad de la embarcación al gobierno cubano con la certeza de que estaría, por siempre, a buen recaudo
Vígía son también más de cuatro hectáreas de tierras qu
e aún funcionan como un pulmón para la localidad periférica de San Francisco de Paula donde está enclavada. Entre las ramas de sus numerosos árboles conviven, por ejemplo, 18 de las 21 especies de aves endémicas de la Isla. El microclima existente en esta colina, otrora torre de vigilancia del ejército español, y el cuidado humano, favorecieron la conservación de algunas especies vegetales en peligro de extinción como las palmas Petate y Corcho.
Todos estos detalles han sido incluidos en el proceso de restauración iniciado por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba en febrero del 2005 que ha contado con el apoyo de la Empresa de Restauración de Monumentos de la Oficina del Historiador de la Ciudad y de los especialistas del Centro Nacional de Restauración Museológica (CENCREM).


La restauración.
A pesar de los esfuerzos de los más fervientes admirador
es de Hemingway, Vigía envejeció. Sus paredes se enmohecieron por la humedad, las termitas hicieron un banquete con las grandes vigas de madera que sostenían los techos y la estructura toda peligraba. Se imponía una restauración capital.
Instituciones norteamericanas comprometidas con la obra de Hemingway se interesaron por cooperar y la Isla aceptó el intercambio; pero Vigía, según el gobierno de George W. Bush, no merece hacer la excepción en el Bloqueo a Cuba, la finca no se yergue como un vínculo patrimonial compartido entre las dos culturas, es apenas una fuen
te de ingresos del gobierno Fidel Castro.
Esta actitud desvaneció algunas buenas inte
nciones y mutiló el acuerdo firmado en noviembre del 2002 entre el Social Science Research Council, de Estados Unidos, y el Consejo Nacional del Patrimonio Cultural donde se establecía un proyecto de recuperación, conservación y digitalización de cerca de 11 000 libros, cartas, revistas y folletos del autor de El Viejo y el Mar, Premio Pulitzer 1953 y Nobel en 1954, y que en un segundo momento contemplaba la reparación de la vivienda, el yate, la torre…


Cuba asumió entonces la restauración capital de la finca con un nivel de perfección que quizás ni el mismo Hemingway hubiera realizado. El principio asumido fue que todo debía quedar tal como lo dejó el escritor y periodista norteamericano en julio de 1960, fecha en la que salió de la Isla y nunca más regresó.
Su probado pragmatismo complicó las labores de conservación pues las soluciones de Hemingway a los problemas cotidianos muchas veces solo alivian el mal sin remediarlo. Cuando los techos se filtraron, por ejemplo, la orden del Papa fue hacer una cubierta encima de la defectuosa. “Esto obligó ahora a restaurar las dos”, aseguró Enrique Hernández Castillo, proyectista principal e inversionista del proyecto de restauración.

El estudio del color que tenía la casa en la década del 60 puso a prueba el talento y la experiencia de Elisa Serrano González como especialista en pintura mural y tratamiento de superficies. Los resultados de su estudio arqueológico parietal afirman que la casa no era blanca sino de llevaba ese tono mamoncillo claro que reviste hoy.
Elisa consiguió además develar escrituras ocultas en las paredes del
baño privado: “Hemingway calculaba su peso con cierta frecuencia y escribía los resultados en la pared, algunas estaban expuestas, pero los especialistas del Museo sospechaban que existían otras. Luego de aplicar la misma técnica y remover seis capas de pintura, las encontramos concluyendo que además de su peso estaban el de uno de sus hijos y el de su amigo italiano Geanfranco Ivancich.”
La casa ya está totalmente lista y cada día se suceden las visitas de cubanos y extranjeros que intentan acercarse a este hombre que se definía a sí mismo como “un cubano sato”. Se trabaja ahora en la torre y el yate, para luego asumir la piscina, las áreas verdes, el desarrollo de algunos servicios, entre otros.

La ciencia arqueológica busca respuestas, huellas del paso del hombre por determinada época o lugar, pero en algunos casos se trata de conservar