Más de un millón de personas colmaron el pasado 20 de septiembre el
“No puedo creer lo que mis ojos están viendo”, dijo Juanes, el promotor de la idea. “El concierto del siglo”, sentenció Olga Tañon. “Duélale a quien le duela, ¡se hizo!”, concluyó Juan Formell
Lo que nos mueve es el amor, aseguró el cantante, compositor y guitarrista colombiano Juanes (Juan Esteban Aristizábal, Medellín, 1972), al explicar los motivos que lo hicieron pensar en
La música es importante para unir, sanar heridas y llevar mensajes de esperanza y paz —afirmó el también arreglista, productor y activista humanitario—; por eso este concierto no es ir, cantar y ya, es poder tender un puente… y cantarle al mundo, decirle que la mente del hombre y el mundo tienen que cambiar.
El hilo conductor de estos conciertos por la paz es el trascendente rol del arte para hacer prevalecer la concordia entre las personas y las naciones. Su antecedente es el espectáculo ofrecido el 16 de marzo del pasado año en el Puente Internacional Simón Bolívar, justo en la frontera entre Colombia y Venezuela, cuando las dos naciones y Ecuador, vivieron días de peligrosa tensión política y militar.
Pero tal como explicaron sus organizadores, este evento en Cuba tuvo matices de diferentes, de lo que se trata es de que prevalezca el interés por “construir paz y hermandad a través de la música”, dijeron los organizadores.
“Mis conciertos son una fiesta en la que celebramos muchas cosas, sobre todo el hecho mismo de estar vivos. Hay canciones de temas sociales, de amor, de desamor y de todos los sentimientos que se pueden tener a lo largo de un día”, declaró el carismático cantautor y ese espíritu lo transmitió al resto del elenco que estuvo integrado por los españoles Miguel Bosé, Luis Eduardo Aute y Víctor Manuel, los puertorriqueños Olga Tañón y Danny Rivera, el ecuatoriano Juan Fernando Velasco y el italiano Jovanotti, los cubanos Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Carlos Varela, X Alfonso, la orquesta los Van Van, los Orishas y la banda cubano-venezolana Cucu Diamantes y Yerbabuena.
Los gastos de producción estuvieron a cargo de algunos de los artistas participantes en el concierto y el propio Juanes los estimó en unos 300 mil dólares, una parte de los cuales salieron de su bolsillo.
El sistema tecnológico empleado involucró equipos de última generación empleadas por primera vez en la Isla: “196 bocinas profesionales, marcas V-docs; cuatro mesas de sonidos digitales de 96 canales cada una; y seis torres, conocidas como delay, que son las grandes estructuras que sostienen los bafles“, declaró a la prensa Fernán Martínez, productor general del espectáculo y manager del artista.
El concierto se transmitió en señal abierta y gratuita, experiencia probada en la edición anterior de Paz sin fronteras y gracias a ella, millones de televidentes de todo el mundo pudieron disfrutarlo en vivo, pero para muchos no fue suficiente, por eso desafiaron el sol y los más de 30 grados de temperatura:
* “Yo podía haberme quedado en casa viendo el concierto por la televisión pero quería estar aquí para hacer el cuento después. Este es uno de los más grandes acontecimientos culturales de los últimos tiempos. Como dijo Olga Tañón, el concierto del siglo”. Félix Borges, oftalmólogo.
* “Esto es un sueno hecho realidad. Si me lo hubieran dicho hace unos meses no lo hubiera creído. Ver a Juanes, a la Tañón, a Bosé…a tantos grandes artistas en vivo es una experiencia irrepetible. Valió la pena el calor, el sol y la espera”. Yuneisy Suárez, técnica de laboratorio
* “Estoy de acuerdo con Juanes con que lo importante es que se acaben las guerras, que los hombres vivan como hermanos, por eso traje a mis hijos a este concierto y para que aprendan a que hay muchas formas de luchar por la paz”. Yaisué Hernández, ama de casa.
* “Para poder venir tuve que empeñar mi bicicleta, mis equipos fotográficos y hasta mi plancha, pero no me lo podía perder. Yo soy seguidor de Juanes desde que cantaba en inglés las canciones de Led Zeppelin, lo admiro porque es un hombre, él ha mirado de frente a la muerte en nuestra ciudad de Medellín y no ha vacilado, esta vez tampoco tuvo miedo”. Nicolás Arango, turista colombiano.
Y como si la música no bastara, Juanes declaró emocionado: “No puedo creer lo que mis ojos están viendo, es el sueño más hermoso que he vivido después de mis hijos… Aquí no hay imposibles, creo en el jamás… La música debe viajar como el aire, no importa como pensemos, al final somos iguales”.
Para ver imágenes del concierto en La Habana visite http://renomassola.blogspot.com/2009/09/paz-sin-fronteras-el-concierto.html

1 comentarios:
¿Podemos derribar las paredes que nos separan?
¿Podemos cambiar los soldados en pacificadores?
¿Podemos aprender el uno del otro, sin importar quienes somos?
¿Pueden nacer iguales el hombre y la mujer?
¿Podemos oír al mundo muriendose?
¿Podemos dejar de destruir la vida?
¿Podemos prometer a nuestros niños, no solamente que mañana será mas brillante, sino hoy?
¿Puede el amor ser el arma más poderoso del mundo?
Dondequiera que estemos, sea lo que sea nuestro punto de vista,
¿Podemos olvidar lo que nos divide y descubrir lo que nos une?
(traducción de un anuncio de QTel)
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